Prólogo: el país que viene y lo eterno de las utopías

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Cuando me invitaron a escribir para el tercer libro de este hermoso proyecto “El País Que Viene” reflexioné sobre lo eterno de las utopías. ¿Para qué sirven las utopías? ¿Qué se ha hecho a lo largo de la historia para alcanzarlas? A las utopías las mantiene vivas los sueños y la voluntad de alcanzarlas. Nos mueve el anhelo de construir y alcanzar un espacio que nos produzca bienestar. Soñar, luchar y hacer realidad las utopías es una constante humana. Este proyecto es valioso por eso; porque sistematiza los sueños para seguir construyendo un país mejor.

“El país que viene: Horizonte común” es un ejemplo tangible de lo que hemos logrado. Esta publicación es un espacio donde las diversidades ideologías y pensamientos se pueden expresar. Esta libertad para expresarse, es fruto del trabajo que años atrás muchos jóvenes concibieron. Esta evolución, es el resultado del esfuerzo intergeneracional. Tenemos que aprender a hacer que los sucesos del pasado se conviertan en una realidad dinámica, para reflexionar sobre ella y sacar una enseñanza y un sentido para nuestro presente y nuestro futuro. Poder interconectar esas sinergias es lo que hace sociedades en constante evolución.

Por esta premisa constante nuestro país no es el mismo al de hace 25 años. Ahora podemos asegurar que somos más productivos como país, que la educación es más accesible a nivel nacional y que hacemos grandes esfuerzos para que nuestros espacios sean más seguros. Esto gracias a los sueños de los jóvenes de aquel entonces. Sin embargo, gracias a la energía de los jóvenes de hoy, como los articulistas de este libro, estamos seguros que continuarán profundizando la equidad, el desarrollo con una visión humana, la inclusión y el respeto a la diversidad, a partir de lo que ahora para ustedes son sueños y utopías. El Salvador continuará siendo un ejemplo de cómo los sueños se hacen realidad.

Para seguir construyendo nuestro país hay que creer en los jóvenes porque son el futuro; los jóvenes ahora tienen inmensas capacidades creativas y son una fuente inagotable de entusiasmo y energía. Con sus nuevos talentos, habilidades y competencias tienen los recursos para construir un mundo mejor. Conectando siempre el cerebro con el corazón, donde reside la verdad.

Nuestra responsabilidad es generarles oportunidades y recursos que les permitan asumir el relevo generacional de forma responsable, con una visión amplia, tolerante y participativa
Brindarles oportunidades es nuestra responsabilidad como adultos. Por eso hemos trabajado, para que ahora la juventud cuente con espacios educativos públicos más adecuados, tecnología educativa, uniformes, zapatos, útiles escolares y alimentación gratuita.

Se han abierto diversos bachilleratos técnicos, carreras en línea y se aumentó la capacidad de admisión de carreras presenciales en la Universidad de El Salvador; así como la actualización de conocimientos de la planta docente a nivel nacional. Tenemos claro el rumbo, la prioridad para la juventud es la educación y el acceso al conocimiento pleno.

La juventud salvadoreña actual da muestras de su capacidad de crear en diversas áreas. Tenemos gente muy talentosa como Rossemberg Rivas, que, gracias a su creatividad, ha transcendido nuestras fronteras con su trabajo, por lo que fue nombrado embajador de El Salvador a través de la Marca País; Diego Echegoyen, director de este proyecto, que ha sido capaz de reunir a una diversidad de jóvenes sobresalientes, en las diversas ediciones de este proyecto, ellos, son una muestra palpable que, uniendo esfuerzos, buena voluntad, optimismo y perseverancia somos capaces de movilizar un gran talento en beneficio de todos y todas.

A los jóvenes les pertenece el futuro y desde ya están tomando acción para el construirlo. Un joven que tuvo 10 años en 2015 será un adulto de 25 en 2030, año para el que se persigue alcanzar los nuevos objetivos mundiales de desarrollo.

Para alcanzar estos objetivos que mejorarán la calidad de vida es fundamental la participación y el protagonismo de la juventud para que asuman funciones de liderazgo y realicen contribuciones que sirvan de base para las decisiones que se tomen a nivel nacional e internacional. En tal sentido, tendrán que decidir cómo abordar una realidad que les es propia, ya no como beneficiarios o usuarios, sino como hacedores de las políticas públicas.

Tengo la plena seguridad que la juventud salvadoreña continuará trabajando por un país más productivo, educado y seguro con inclusión social. Ideas que se desarrollan en esta edición titulada de manera esperanzadora como “El país que viene: Horizonte común”.

Modificado: Mar 30 Ene 2018